Política

¡2 DE OCTUBRE NO SE OLVIDA!

Como bien sabemos el 2 de Octubre quedó marcado en la memoria de nuestro país, es por eso que hoy en el estrado del Congreso de la CDMX dirigí este discurso en honor a todas las víctimas de esta tragedia.

Con el permiso de la Presidencia.

Han pasado 51 años de aquel triste día, de aquella trágica jornada en el que se acabó con los sueños de jóvenes que decidieron luchar por sus convicciones.

La historia de México dio un vuelco que cambió la forma en que lo percibía  el mundo entero, el estado callo las voces de sus jóvenes.

Después de tantos años, la herida sigue abierta y la lucha por un México libre y justo permanece vigente.

Miles de familias mexicanas siguen llorando por el recuerdo y la ausencia de sus muertos, familias que perdieron la tranquilidad desde ese momento y que a pesar del tiempo siguen sin justicia.

Año con año se recuerda el movimiento, se revive su causa, sin embargo los culpables nunca fueron acusados o castigados, aún con el incansable reclamo, por eso, la herida sigue abierta.

Por supuesto que la lucha debe seguir, porque los ideales y la necesidad de justicia permanecen en gran parte de la sociedad mexicana.

La lucha debe seguir porque sigue habiendo desapariciones forzadas, porque la opacidad en algunas de las instituciones del Estado continua, al igual que la violencia, principalmente hacia las mujeres.

La lucha debe seguir porque aún hay mucha corrupción y abusos de la autoridad, porque también siguen vigentes la pobreza, la desigualdad y la ignorancia.

En fin, la lucha debe seguir y qué bueno que siga.

El hoy en día, como hace 51 años, somos millones los jóvenes en el país, hombres y mujeres, que estamos necesitados de oportunidades reales y permanentes para sacar adelante a nuestras familias, a nuestras hijas e hijos, a nuestro barrio, a nuestra Ciudad y a nuestro país.

Somos millones las personas que a diario nos seguimos levantando a trabajar, a estudiar y a luchar también por nuestros ideales y por hacer de México un mejor lugar para vivir.

Qué bueno que la lucha siga, porque todavía hay mucho por hacer y todavía hay mucho que lograr. Todavía hay muchas cadenas que romper y muchos vicios que eliminar.

Afortunadamente, estamos más organizados, señalamos lo que está mal con mayor fuerza, nos unimos más y nos dejamos menos, nos hemos dado cuenta que cada uno de nosotros podemos aportar desde nuestra trinchera y enfrentar la corrupción y la impunidad, este cáncer que poco a poco ha ido matando el futuro de las y los mexicanos.


Los mártires del 68 se dieron cuenta de la aparición de este cáncer y de la manera en la que rápidamente avanzaba… Por eso, a través de su movimiento, trataron de enfrentarlo con valor y con las únicas armas que tenían a la mano: la protesta y la denuncia.


Por su parte, un gobierno que no estaba dispuesto a dialogar, respondió también de la única manera que sabía enfrentar a los que no pensaban igual que él: con represión y con violencia.


Pero los tiempos han cambiado. Ahora se está instituyendo la transparencia y la rendición de cuentas. Ahora se busca con mayor ahínco el  respeto a la ley y la cultura de los derechos humanos, que poco a poco se ha ido consolidando.

Ahora hay más libertad. Ahora las personas tenemos los medios  y el poder para participar en las decisiones que nos afectan.

Y todo esto no hubiera sido posible sin aquellos valientes de 1968 que, sin saber cómo acabarían, dieron su vida y cambiaron a México para siempre.

Por eso, que no se nos olvide nunca el 2 de octubre, porque cuando se nos llegue a olvidar, estaremos también renunciando a luchar por el bienestar y la felicidad, estaremos renunciando a tener una sociedad con paz y con justicia y estaremos renunciando, sobre todo, a nosotros mismos como mexicanas y mexicanos…

Si se nos olvida el 2 de octubre, estaremos renunciando a lo que fuimos y a lo que debemos aspirar a ser.

Es cuánto, Sra. Presidenta.

 

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