Política

DISCURSO DE LOS 50 AÑOS DEL MOVIMIENTO DEL 2 DE OCTUBRE

Con el permiso de la Presidencia:

Compañeras y compañeros diputados.

Distinguidos invitados especiales.

Sean todos ustedes bienvenidos a este Recinto Legislativo que todos los días nos recuerda, gracias a la inscripción que está en “ese muro”, la lucha que inició el 23 de julio de 1968 y que aún no termina, y en nosotros como jóvenes está prolongar la vida de este movimiento.

Hoy es un día histórico para México. Como madre de una niña no puedo ni imaginar lo que tantas mujeres sintieron el día 2 de octubre de 1968 cuando perdieron a sus hijos, jóvenes que luchaban por un país más justo.

Como joven puedo imaginar lo que ellos sentían en ese momento, ya que siempre he querido ver un México más justo y en donde todos podamos aspirar a tener las mismas oportunidades.

Para mi es una enorme responsabilidad y un gran privilegio hacer uso de la tribuna en esta fecha que ha dejado una cicatriz imborrable en la historia de la Ciudad de México, del país y de toda su gente.

Es verdad, el 2 de octubre no se olvida. Afortunadamente hoy tenemos entre nosotros a varios que pueden dar cuenta de ello como el Presidente de este Honorable Congreso, el diputado Martín del Campo y también el diputado Alejandro Encinas.

Pero también estamos presentes varios jóvenes que hoy buscamos ocupar espacios en la discusión libre de ideas para la transformación de nuestra ciudad y creo firmemente que tanto en este recinto como en la labor del estado en general, debemos mantener los ideales del 68, abiertos y plurales ante la oposición critica.

Como bien lo describían las mantas utilizadas hace algunas semanas por miles de estudiantes de la UNAM, “Somos los nietos del 68”.

En mi caso, soy nieta de quienes estuvieron en ese momento de la historia de la Ciudad, de México y del mundo. Y mientras exista la memoria, el 2 de octubre no se olvidará, y no debemos guardar minuto de silencio, sino por el contrario, debemos continuar alzando la voz ante las injusticias, la desigualdad que afuera sigue existiendo entre mujeres y hombres, por los feminicidios.

Hace 50 años, los jóvenes alzaron la voz contra la represión. Hoy nosotros debemos mantener ese legado, somos los herederos legítimos de la semilla sembrada y que ha germinado alzando la voz para ser escuchados y tener una ciudad de paz, seguridad y participación ciudadana.

Soy nieta del 68, pero también soy una joven madre que todos los días trabajo por heredar a mi hija un genuino amor por su ciudad y país, y ese amor solo se puede demostrar denunciando la injusticia y trabajando con niñas, niños, jóvenes, adultos y adultos mayores para no cometer, ni permitir atropellos de las autoridades.

Compañeras y compañeros, este dos de octubre no debe ser el recordar una de las noches más negras de la historia en México, sino por el contrario, el primer golpe de miles que han seguido y debemos seguir dando para consolidarnos como una sociedad más igualitaria y segura para todos nosotros.

¿Hoy, que cuentas podemos darles a quienes dieron su vida en el 68? ¿Qué tenemos una sociedad con más tecnología, pero peor comunicada? ¿Con más acceso a medios de comunicación, pero también más ignorante? ¿Más libre, pero a veces intolerante?

Yo aún no nacía en 1968. Sin embargo, me siento identificada con su lucha, siempre debemos participar con sangre joven y mente abierta en la transformación democrática del país.

Por ello, el movimiento estudiantil del 68 no se olvida, los anhelos de libertad, justicia y democracia en la voz de aquellos jóvenes mártires, un referente genuino y legítimo de lo que como sociedad debemos hacer ante los actos de autoridad que nos dañan y nos perjudican.

Por eso creo que el mejor homenaje que podemos hacer, es pensar como revolucionarios, con la visión, la pasión y el propósito de construir una nueva Ciudad, con nuevas instituciones, con nuevos Poderes, pero sobre todo como iguales, tal como está plasmado en la Constitución de nuestra querida Ciudad Capital.

Estimadas amigas y amigos:

Para el Partido Verde, el 2 de Octubre no se olvida y por eso hoy se une a los honores rendidos a todos aquellos que murieron aquel día de 1968 en la plaza de Tlatelolco.

A sus familias, sus padres, sus hermanos, hermanas, a todos ellos nuestro agradecimiento, porque hoy tenemos una ciudad y un país de libertades que su sangre, su desaparición y su lucha, nos permite disfrutar.

Siempre lo atesoraremos y los preservaremos para nuestros hijos y las futuras generaciones.

Hoy como joven y como madre las quiero invitar a ustedes compañeras y compañeros del PAN, del PRI de MORENA del PRD del PT y del PES a que dejemos de lado nuestros colores partidistas y nos unamos todos para legislar una ciudad más justa que rinda a honor a los jóvenes del 68.

Tendremos nuestras diferencias pero nuestra visión de una ciudad y un país más justo siempre nos va unir.

El 2 de octubre no se olvida… el 2 de octubre nos impulsa y motiva.

Muchas gracias.

PARTIDO VERDE

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