Política

Si la violencia no termina, tampoco lo hará nuestro reclamo por justicia

Por años la violencia en contra de las mujeres se consideraba un asunto de familia, se sufría en silencio, se obligaba a las mujeres a callar

Las mujeres en el país y en el mundo compartimos miles de historias de violencia que se repiten por generaciones, todas ellas alimentadas por la desigualdad en el acceso a nuestros derechos, e instauradas por un sistema que exaltó diferencias físicas como la fuerza para restar valor a nuestra vida y capacidades de desarrollo, delegándonos las tareas de cuidados y justificando la violencia de la que hemos sido objeto al considerarnos seres inferiores.

Hemos luchado por la igualdad y el acceso a nuestros derechos, hemos conquistado espacios y empleado estrategias como la exigencia de la paridad en la conformación de los CongresosGabinete de Gobierno y la carrera Judicial, porque lamentablemente para conservar los privilegios con los que nacen los hombres, han sorteado una serie de alternativas para dificultar nuestro acceso a espacios de poder donde sigamos realizando cambios e incidiendo en las decisiones.

Sin embargo, el fenómeno de la violencia de género sustentada en estas desigualdades que tanto hemos luchado por abatir no se detiene, es la impunidad y la falta de acceso a la justicia que se presenta en la gran mayoría de estos actos la que ha terminado con nuestra paciencia, nos han mostrado que sin unión y un reclamo urgente seguiremos en peligro, a cualquier hora, en cualquier sitio, lastimosamente empezando por nuestros hogares.

Por años la violencia en contra de las mujeres se consideraba un asunto de familia, se sufría en silencio, se obligaba a las mujeres a callar, a seguir conviviendo con sus atacantes, porque el ser violentada representaba una vergüenza, el reclamo social era para la víctima y ni hablar de un castigo para el hombre, porque se resolvían que había sido provocado por la mujer o era su derecho, golpear, violar, atacar, sobajar y hasta matar.

Todos estos actos infames han estado presentes por mucho tiempo, a lo largo de tantas generaciones que lejos de extinguirse al ser confrontadas han evolucionado y utilizado nuestro silencio para seguir presentes e impunes.

El hombre que violenta a una mujer de cualquier forma ya sea físicamente, psicológicamenteeconómicamentesexualmente o en su patrimonio, mientras que sus actos queden en completa impunidad, volverá a realizar estas conducta ya sea en contra de la misma víctima o lastimosamente contra alguien más, al cumplir con su objetivo refuerza su sentimiento de dominio, poder o pertenencia.

La violencia evoluciona en todos sus tipos, incrementan su severidad y lamentablemente ante la revolución tecnológica han encontrado nuevos medios para manifestarse como el digital, donde ante la falta de empatía hacia el dolor y la vida de las mujeres, se utiliza su imagen para diversión, venganza o negocio de hombres que sin ningún remordimiento violentan la intimidad difundiendo imágenes con contenido íntimo de quienes en algún momento confiaron en ellos o simplemente fueron engañadas y se les video grabó sin consentimiento.

Pero basta, nos hemos dado cuenta de que el silencio les ha dado más víctimas, les ha arrebatado la vida a miles de mujeres, hoy nos organizamos para denunciar y con ello evitar que sigan en completa impunidad, por mí, por ti, por las nuevas generaciones, estamos mandando un mensaje de unidad y si se atreven a negarnos el acceso a la justicia, tengan presente que no descansaremos.

 

POR ALESSANDRA ROJO DE LA VEGA
DIPUTADA LOCAL ASAMBLEA CDMX, I LEGISLATURA (2018-2021)
POR EL PARTIDO VERDE ECOLOGISTA DE MÉXICO
@ALESSANDRARDLV

 

Si la violencia no termina, tampoco lo hará nuestro reclamo por justicia

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